Costumbres de fin de año alrededor del mundo

La celebración de fin de año es una de las más especiales y que en todo el mundo se celebra (en algunos países son en diferentes fechas), a todos nos encanta ver los fuegos artificiales alrededor del mundo y cada país tiene diferentes costumbres y formas de celebrar. En México es bien conocida las 12 uvas o el salir a dar la vuelta con maletas. Unas costumbre son más divertidas, otras con más significado pero en general todas con la finalidad de empezar el año nuevo con el pie derecho lleno de buena vibra y fortuna.

La tradición más romántica la encabeza Estados Unidos, un país donde no puede faltar el beso de medianoche. No se conoce con precisión el origen de este rito, hay explicaciones para todos los gustos. La más curiosa sitúa la fecha de inicio en la época romana, cuando durante el festival de Saturnalia –con fecha próxima al Año Nuevo– todos los asistentes se besaban.

 

En Italia son las lentejas, símbolo de riqueza y dinero, un buen plato de lentejas no puede faltar en la mesa de ningún italiano durante la cena de Nochevieja. Cuantas más se comen, más se gana. Una creencia que viene de lejos, puesto que los romanos regalaban a principio de año estas legumbres con la intención de que se convirtieran en monedas de oro que incrementaran su poder adquisitivo.

 

En Dinamarca se acostumbra romper la vajilla. La tradición manda romper los platos tras la cena de Nochevieja. Antiguamente –y todavía en algunas zonas– la vajilla se estampaba contra la puerta de los seres queridos, que quedaban encantados con la acción puesto que representa cariño y buenos presagios para el año siguiente. Otra costumbre es saltar desde lo alto de una silla a las doce en punto. Esta tradición afirma que trae buena suerte a todo el que lo hace, por lo que no es raro ver a grandes y pequeños encaramándose al mobiliario de sus casas para atraer todos los vaticinios positivos que les sea posible.

 

 

Un día después de Año Nuevo, las calles de Ciudad del Cabo se visten de arcoíris para pasear su «Tweede Nuwe-Jaar». Literalmente, el nombre que recibe este carnaval tiene que ver con el momento en el que se celebra, puesto que significa «Segundo Año Nuevo». Cientos de personas salen a disfrutar de la música, el colorido y las comparsas que transitan por las avenidas. Bailes, disfraces, comida típica… diversión asegurada en esta original celebración de fin de año que ya se ha convertido en tradición

 

En Japón también despiden el año con campanadas… pero no doce. La tradición –que recibe el nombre de «joya no kane»– obliga a que durante la transición de Nochevieja a Año Nuevo se toquen hasta 108 veces las campanas de los templos budistas-nipones. Con cada tañido del metal se esfuma uno de los 108 pecados que el ser humano tiene por defecto en la mente, evitando así caer en la tentación de llevarlos a cabo. Entre estos pecados estaría la ira, la envidia o el deseo.

 

Tirar agua en Uruguay es costumbre la noche del 31 de diciembre tirar un cubo de agua por la ventana para lanzar con él las posibles malas vibraciones de la casa y dejarla limpia de estas energías para el Año Nuevo.

 

El Año Nuevo en Brasil guarda una estrecha relación con el mar. La gente acude a las playas a ver los fuegos artificiales; algunos visten de blanco o saltan por encima de siete olas porque creen que eso les dará suerte, y también lanzan flores al agua mientras piden un deseo. En Copacabana, las filhas do santo (sacerdotisas africanas) encienden velas y echan al mar barquitos cargados de regalos y flores. Que el mar se los lleve es un presagio de buena fortuna para el año que empieza.

 

En Rusia, para los niños rusos, el Año Nuevo viene a ser como la Navidad para la mayoría de los niños europeos. Y es que ese día pasa por sus casas el Abuelo del Hielo, una especie de Santa Claus o Papá Noel autóctono que recorre el país repartiendo dulces, juguetes y muñecas matriuskas. Para conseguir estos regalos, los niños suelen bailar alrededor del árbol navideño y recitarle poemas al Abuelo del Hielo.

 

El Diwali, o Festival de la Luz, indica el comienzo del nuevo año en la India. Tiene lugar entre octubre y noviembre y dura cinco días. Aunque cada región lo celebra a su manera, en todas partes la luz juega un papel esencial: infinidad de lamparitas de aceite decoran casas, templos y jardines, simbolizando la victoria del bien sobre el mal y mostrando el agradecimiento de la gente por todo lo bueno que hay en sus vidas.